Claves para el éxito en una buena adaptación

Muéstrate segura: Si el niño observa a sus padres siempre preocupados “por que le puede pasar algo”, se vuelve inseguro temeroso. Por el contrario, si los padres se muestran seguros y contentos, el niño tendrá confianza y una expectativa más positiva respecto de la nueva experiencia. Evita que tu hijo escuche frases tales como “pobrecito” o “a ver como le va”, “lloraste todo el día verdad”, al hablar con él no pronuncies palabras como “miedo” o “malo”. Repita frases como “vas a tener mucho amigos”, “vas a descubrir muchas cosas bonitas”, “te divertirás mucho”.

Motiva su curiosidad: La curiosidad es el mejor motor para el aprendizaje. Lee junto con tu hijo cuentos y textos interesantes para él, así le transmitirás la idea de que por medio del aprendizaje en el colegio, él tendrá acceso directo a ese mundo escondido en los libros. Visiten lugares nuevos, lluévalo al cine, museos, parques, lugares deportivos, bibliotecas infantiles o el área infantil y habla con él de tus propias experiencias, enfatizando lo interesante que es descubrir cosas inéditas.

Enfatiza lo positivo: las personas que tienen relación con el niño deben evitar hablar todo el tiempo de violencia e inseguridad, ya que esto genera temor. Habla con tu hijo sobre personas que son buenas ejemplos de superación y bondad. Transmítele la idea de que “ya es grande”, pues esto le dará seguridad y confianza en sí mismo. Habla con él respecto de sus ilusiones para el futuro.

Dale libertad: En fin la educación es libertad. Para fomentar la independencia de tu hijo anímalo a solicitar lo que necesita en el restaurante o supermercado; permítele dormir en casa de primos o amigos, asegurándote que estará bien; enséñale cómo cruzar la calle de forma segura. El niño debe saber que estás para ayudarlo, más no para hacer las cosas por él si no simplemente ayudarle a aprender hacer las cosas por si solo.

Enséñale a hacer amigos: Para aumentar las posibilidades de que tu hijo sea aceptado, enséñale que “las personas que caen bien a los demás son quienes tienen una actitud de colaboración y nunca hablan mal de los demás y no hacen pataletas”. Motívalo a compartir y a aprobar los méritos de los otros, explicándole que esto no disminuye su propia aprobación.

No lo asfixies: No hagas tantas preguntas, deja que el niño cuente espontáneamente lo que más le impactó o llamó su atención. Si no lo expresa motívalo para hablar sobre su experiencia, cuéntale lo mejor de tu día con el mismo entusiasmo que el te contaría a ti.

Trabaja en equipo: El proceso educativo depende de un equipo en el que participan; el niño, los padres, maestros y autoridades del colegio. Frente a él no critiques a los maestros  y evita actitudes que hagan que tu hijo piense que peleas con ellos. Mantén una comunicación constante con los maestros e infórmales sobre  los cambios importantes en la vida del niño. Es esencial que tengas una relación de confianza con maestros y autoridades educativas y que le expliques al niño que, en el colegio, son ellos quienes pueden ayudarle y quienes representan la autoridad.

Establece un horario: Cuando el niño va al colegio por primera vez experimenta un cambio radical. Es conveniente establecer un horario de adaptación que incluya tiempo para jugar, descansar, hacer tareas, comer y dormir. De igual manera debes hacer al niño responsable de cuidar sus uniformes y útiles escolares.

Dale su espacio: En la habitación del pequeño, o en otro espacio de la casa, puedes acondicionar un área con suficiente iluminación y ventilación, en el cual pueda sentirse cómodo para realizar sus tareas y exhibir sus trabajos.

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